Afinar no es corregir un sonido, es comprenderlo.
Concibo la afinación como un acto de escucha y de responsabilidad.
Cada instrumento posee un equilibrio propio, condicionado por su historia, su construcción y el espacio que lo rodea.
Afinar no es alcanzar una referencia, sino tomar decisiones silenciosas que afectan al carácter del piano en el tiempo.
Mi trabajo consiste, muchas veces, en saber cuándo intervenir y cuándo no hacerlo.
— La afinación es un diálogo que continúa cuando el afinador se marcha.